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martes, 22 de julio de 2008

Personaje del mes

Catalina Silva, 17 años, miembro de “estación 316”, agrupación de jóvenes cristianos, de la iglesia Asamblea de Dios, cuya labor es salir cada sábado en la noche a visitar a las personas que viven en las calles de Santiago.


¿Que fue lo que te motivó a trabajar con indigentes?

Lo que me motivó a realizar esta labor, fue el ponerme en el lugar del otro, el saber que hay tanta gente que sufre, que pasa frío y hambre, mientras yo y mi familia está muy abrigada en la casa, saber todo eso, y ver que yo no estaba haciendo nada por todas aquellas personas, que son mis hermanos en cristo me hizo ingresar a este grupo. También mi gran amor por el servicio, ya que creo que todos tenemos el deber de entregar amor y cariño a aquellas personas que no lo tienen. También Cristo y su mandato de amor al prójimo, y mi sueño de ver un Chile cada vez con menos pobreza.


¿De que manera, esta labor a marcado tu vida?

Esta hermosa labor ha echo de mi una persona más consiente de los problemas que afectan a mi país, he madurado más, y de una buena manera, me ha hecho aprender a valorar todo lo que tengo, mi familia, amigos, etc. Creo que me he transformado en alguien más entregada, y sobre todo ha echo que me vincule más con la iglesia, conocer el infinito amor de Cristo, el verlo en todas aquellas personas a las que visitamos.


¿Cuál debería ser nuestra postura como cristianos ante la indigencia?

Lo que nosotros lo cristianos deberíamos hacer frente a este problema, es el ser actores de este, es decir, cooperar activamente en esta labor, no quedarnos con palabras y más bien actuar, realizar hechos concretos, tal como lo hacía Cristo, ir y ponerse en el lugar del otro, hay tanta gente que necesita ayuda, que todos deberíamos estar dispuestos a entregarla, quizás donar alimentos y ropas, o tan solo acompañar a las personas, dar un simple gesto de solidaridad y amor.


¿Cuál sería tu mensaje para la juventud?

Lo único que puedo decirles es que sean valientes, y se atrevan a realizar cosas que vayan en beneficio de las personas, sin temor a las burlas, que nos sintamos orgullosos de ayudar, que somos el futuro de este país y que esta prácticamente en nuestras manos mejorarlo, superar la pobreza, etc. Más que nada eso, decirles que estén siempre dispuestos a ayudar al prójimo, ya que hay mucho por hacer, y somos pocos los que estamos en esto, es más motivarlos a que participen en estos grupos, y que sean capaces de sentirse orgullosos de lo que hacen y también de su amor por el Señor.


“Dios escogió a los pobres”


La pobreza es una de las cruces más grandes que llevamos a cuestas como cristianos, incluso, es el mismo peso de esta cruz la que no nos permite actuar frente a este hecho.


Nadie elige ser pobre o ser rico, nadie elige tener casa o vivir en la calle, pero si podemos elegir ayudar a los más necesitados.


En Chile existe una taza muy alta de indigencia, pero estamos tan acostumbrados a ver esta realidad de manera normal, que adoptamos un papel en ocasiones, demasiado pasivo frente al sufrimiento de quienes viven en la calle, sin cuestionarnos siquiera el motivo que los llevo a vivir así.


Jesús cuando vino a la tierra nos enseño a ser más humano con su propio ejemplo de humanidad siendo Hijo de Dios, dejándonos una tarea muy importante; ser servidores de los demás y amar a nuestros hermanos como a nosotros mismos. Es precisamente esta la invitación que Cristo nos hace hoy; actuar frente al grave problema de la indigencia y no dejar que más hermanos se sientan solos.


Jesús dijo: “Porque tuve hambre y ustedes me alimentaron; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Pasé como forastero y ustedes me recibieron en su casa. Estuve falto de ropas y ustedes me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver (…) En verdad les digo que cuando lo hicieron con algunos de estos mis hermanos más pequeños, lo hicieron conmigo” (Mt. 25, 35-40)

Por Orac

Hermanos en situación de calle



En Chile más de 9 millones de personas ganan sueldos inferiores a $100.000, lo que nos lleva a pensar las 728 mil personas se encuentran en la indigencias, siendo estos según el mideplan, un 4,7 % de la población total chilena. Es por esto que en nuestra sociedad un grupo importante de hermanos y hermanas sufren la realidad de ser mendigos, es por esto que una cantidad importante de Santos de nuestra Iglesia han consagrado su vida al servicio de estos.


¿Y tú que estas haciendo por tu prójimo?


La obra social de la Iglesia tiene que partir de la contemplación a Jesucristo.


Los cristianos tenemos que volvernos próximos al que está sufriendo, al que necesita de mí. Lo que Jesús advierte y crítica en su época, sigue siendo también una advertencia para la Iglesia de hoy: no hay Iglesia de verdad, no hay autentica comunidad cristiana madura, si no se hace tremendamente próxima a las necesidades de los que están a su alrededor, por eso no se puede entender una parroquia que no tenga una obra de compromiso social. No se puede entender una comunidad cristiana que quede encerrada en la Biblia, en un grupo de oración, en cuatro paredes, y que no sale al encuentro de su hermano que está necesitado de ella, porque si no sale, la fe no madura.


La fe no solamente se madura de la experiencia del conocimiento, sino que la fe hay que fructificarla en la experiencia del encuentro, del diálogo con Jesús vivo reflejado en el hermano mendigo, y en la experiencia del amor al prójimo, “ama a tu prójimo como si te amaras a ti mismo”


¿Qué hacer maestro para alcanzar la vida eterna? Ama a Dios y ámalo en tu hermano. No es solamente amar a Dios, sino que hay que amarlo en el hermano, este es el desafío. Por eso se nos tiene que cansar las rodillas y el corazón delante de Señor, ahí está nuestra fuerza para no cansarnos en la obra social. “Muéstrame tus obras, y yo te mostraré en ellas tu fe”

Por Mario Moreno